Aunque a veces no somos conscientes de ello, en nuestra provincia contamos con un envidiable plató cinematográfico. Un escenario que, tanto en su costa como en su interior, ha dado vida a numerosas películas, nacionales e internacionales, de presupuesto modestos o grandes súper producciones. Con una de estas súper producciones hemos querido levantar en CádizTres60 el telón de un territorio aliado del séptimo arte.
Esta súper producción es el Imperio del Sol, que llegó a la provincia (1987), concretamente a Trebujena, de la mano de uno de los grandes gurús del cine estadounidense, el mismísimo Steven Spielberg. Allí, en las impresionantes marismas trebujeneras, se dio vida a un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Campo de prisioneros en el que se desarrolló gran parte de un filme que giró en torno a la vida de un niño inglés de clase alta que fue separado de sus padres y confinado en dicha instalación (próxima a un aeropuerto) tras la ocupación de Shanghai por parte del ejército japonés.
Trebujena hipnotizó a Steven Spielberg y a su equipo con un gran argumento, su sol. Las impresionantes puestas de sol de Trebujena, con un sinfín de impactantes tonalidades anaranjadas sobre el horizonte, respondían y proyectaban la perfección la idea del Imperio del Sol. Sol que le ganó la ‘guerra’, gracias a un video del productor Antonio Pérez dedicado al aceite, a otros emplazamientos de Israel o Kenia.
El Imperio del Sol hizo de Trebujena el gran plató del cine mundial a lo largo de tres intensos e inolvidables meses.
Periodo en el que electricistas, escayolistas, peones y carpinteros de Trebujena y localidades del entorno se emplearon a fondo para dar vida a una estación de tren, aeropuerto, estadio de atletismo, hospital y barracones.
No obstante, no quedaron aquí los recursos aportados por la localidad a esta súper producción, también fueron muchos los trebujeneros (preferentemente había que tener pelo rubio, ojos azules y cierta delgadez) y personas de la provincia (sobre todo de Jerez y Sanlúcar) que tomaron parte en esta película en calidad de extras, haciendo de prisioneros británicos. Para los extras chinos se recurrió a las colonias asiáticas. Asimismo, el sector hostelero y hotelero local y provincial también hizo su particular ‘agosto’.
…Durante estos tres meses, el rodaje dio para mucho, incluso para el amor. John Baker, responsable del equipo de efectos especiales, se enamoró de una de las trebujeneras que hizo de prisionera, Isabel, con la que se casó. Amor que Baker también hizo público por uno de los grandes productos trebujeneros, el mosto.
…Algo tan característico de Cádiz como el baile y las palmas flamencas fueron las herramientas utilizadas por los extras para protestar por unas comidas algo sosas, de tintes británicos. La respuesta de Spielberg no tardó en llegar con la contratación de una cocinera local.
…En señal de agradecimiento a los extras, estos pudieron disfrutar del preestreno mundial del Imperio del Sol en una sala de cine de Jerez.