La historia de Cádiz, de su litoral, con la Economía Azul, además de presente y futuro, tiene un pasado; pilares sobre los que se asientan proyectos y empresas que han logrado trascender de lo local, comarcal, regional y nacional para convertirse en ‘flota de conquista’ a nivel internacional.
Este es el caso de Petaca Chico, uno de los ‘buques’ de referencia en torno a las potencialidades de la Economía Azul, la gaditana.
A orillas de Conil
Fue a orillas de la emblemática playa de Los Bateles, en Conil de la Frontera, donde esta aventura en torno al mar dio sus primeros pasos.
Allí, en una antigua lonja de pescado, los hermanos Pedro, Juan de Dios y José Muñoz Brenes soñaron y comenzaron a desarrollar un proyecto que siguió avanzando en el polígono Industrial de La Lobita y que en los últimos años, al abrigo del polígono de Zona Franca Cádiz, ha acabado de hacer infinitos sus horizontes.
En sus instalaciones de Zona Franca, como parte importante del polígono de Economía Azul de Cádiz, Petaca Chico ha crecido como referente nacional e internacional de pescados, cefalópodos y el inigualable atún rojo, el de almadraba.
Más de 11.OOO metros cuadrados (dos naves de 2.500 y 9.000 metros cuadrados) en los que esta empresa gaditana lleva a cabo los diferentes procesos de cara a la comercialización de productos con un reconocible sello de calidad. Factor este en el que juega un papel importante que todas las especies que importan las adquieren sin intermediario, directamente en origen.
En sus instalaciones de Zona Franca se manipulan y preparan cada una de las especies.
Estas instalaciones cuentan con salas específicas para el procesado de su gran joya, el atún rojo de almadraba, pero también para cefalópodos, pez espada o atún yellowfin.
En ellas destacan las cámaras y túneles de ultracongelación para mantener intacta la calidad de unos productos que cada vez tienen más mercado.
Atrás quedan ya los tiempos en los que, en el caso del atún rojo, todas la capturas eran ultracongeladas en barcos japoneses.
Hablar de Petaca Chico es hacerlo de una de esas marcas que sirven de embajadoras del que es el gran producto del litoral gaditano, su delicatesen.
Un bocado, el atún rojo de almadraba, al que el litoral gaditano viene rindiendo culto desde hace tres mil años.
Con Barbate, como la gran almadraba de referencia, Petaca Chico también tiene dos en el sur de Portugal (Barril y Santa María) y una en el norte de Marruecos (Taharda). Arte que suma en favor de uno de los grandes valores de la Economía Azul, la sostenibilidad.
Fruto de su inquietud por llevar a los clientes productos en los que, por encima de todo, prime la calidad nació Pulposur.
Esta marca, alojada en sus instalaciones de Cádiz, se centra en la preparación del mejor pulpo cocido, especie que captura en los caladeros de Dakhla y Mauritania.
Agua, sal y laurel son los únicos ingredientes de un bocado con una extraordinaria demanda.
Las referencias ofertadas por Pulposur pueden ser distribuidas en fresco, pasteurizado o congelado por nitrógeno líquido.
Desde su origen, hace ahora tres décadas, Petaca Chico, con una extraordinaria inquietud por mejorar y proyectarse en los mercados, no ha dejado de crecer en instalaciones, innovación, productos, trabajadores (cuenta con más de medio millar), flota, etc.
Una apuesta que ha favorecido el volumen de negocio y su expansión. Sus números así lo avalan, ventas en más de 30 países y una facturación por encima de los 110 millones de euros.
La apuesta de Petaca Chico por su producto top se ha traducido en la generación de grandes y novedosas experiencias.
Así, en clave de I+D y de la mano del chef Ángel León, podemos disfrutar de su jamón del mar (el ibérico de las almadrabas) y, si buscamos un espacio referente de esta exquisitez, nos ofrece Almadraba Experience, restaurante que se ubica en Zahara, la de los Atunes.
Licenciado en periodismo. Larga experiencia en medios informativos de la provincia de Cádiz. Especializado en temas relacionados con el atún rojo de almadraba