NATURALEZA | ORNITOLOGÍA (Chiclana)

Chiclana mira al cielo

Parafraseando una de las letras de ese músico malagueño con alma gaditana conocido por El Kanka, “volar, lo que se dice volar”, Chiclana no vuela. Privilegio que esta localidad costera de paradisiacas playas, blancas salinas y ricos esteros decidió ‘ceder’ a ellas, las aves.

Tanto es así, que basta mirar al cielo para darse cuenta que ellas, las aves, son ‘chiclaneras de cuna’ en un entorno dibujado por el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, pinares tan exuberantes como el de Hierro y laminas de agua como las de Jeli, Montellano y La Paja. 

Una pasión, un flechazo

Como el origen de casi todo lo que importa, este idilio de Chiclana con la ornitología parte de la pasión que despertó la playa de La Barrosa en una jerezana, de nombre Violeta Buck, que se enamoró de la única casa que (hablamos del pr​imer tercio del siglo XX) existía en esta franja del litoral chiclanero. Vivienda que adquirió junto a su marido, William Hutton Riddell, y a la que, por el color de los ojos de ésta, llamaron Villa Violeta.

En ella, en Villa Violeta, se fraguó uno de los primeros capítulos de la ornitología en España, alentado por la pasión y entrega de H. Riddell a la historia natural de nuestra provincia y, muy en especial, a las aves. 

Tanto es así, que de la mano de este inglés, propietario también de un castillo en Arcos, se puede decir que en estas latitudes nació la ornitología como ciencia y también como deleite, ya que también era un excelente pintor de pájaros y nubes.

De uno de los pájaros costeros más emblemáticos dijo: “Nunca olvidaré la primera vez que vi a un chorlitejo gris en pleno plumaje nupcial ni mi sorpresa al encontrarlo vestido así, como si fuera el pájaro más hermoso: muy atractivo, elegante y gallardo, con ese chaleco negro de amplio ribete blanco. ¡Por qué las palabras pueden ser a veces tan insuficientes!”. 

Referente de avistamie​​ntos

Las referencias de Riddell a Chiclana son numerosas: “La parte de las salinas que mejor conozco se encuentra en Chiclana y la costa atlántica. Y siempre me ha parecido ser un lugar que garantiza una atracción indudable para las aves, permitiéndonos encontrar siempre algo interesante durante sus periplos migratorios”. Premonitoria declaración de lo que hoy es el turismo ornitológico.

Percepción que, décadas después, ‘hacía suya’ Javier Ruiz, uno de los fundadores de la Sociedad Gaditana de Historia Natural: “Aquí se pueden ver más aves que en Doñana, algo reconocido por dirigentes del parque. Las espátulas son emblemáticas allí y aquí tenemos el 90 % de las que dan el salto”.  Javier no tiene la más mínima duda de que Riddell “fue el primero en reconocer el valor de las salinas como paraíso ornitológico”. 

La que faltaba

Hasta hace unos años, una de las grandes incógnitas del mundo de las aves, de sus migraciones hacia el continente africano, era el punto exacto del litoral desde el que las espátulas (Limes Platalea) daban el ‘salto’ a África. 

Es más, al no detectarse en la zona del Estrecho, desde donde ‘salta’ la gran mayoría de aves, se llegó a pensar que migraban de noche.  

Afortunadamente, gracias al estudio desarrollado por Javier Ruiz y Francisco Hortas, dos de los fundadores de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, se descubrió que las espátulas ponían rumbo al otro continente desde la franja litoral que discurre desde Cabo Roche a La Barrosa.

Desde entonces, cada temporada se lleva a cabo el denominado proyecto Limes Platalea, contabilizándose en la campaña del año pasado más de 22.000 espátulas. 

Icono de Chiclana

Tal ha sido la importancia de este hallazgo para Chiclana y su apuesta por la ornitología que en 2022 su alcalde, José María Román, inauguró junto la torre d​e El Puerco una veleta dedicada a las espátulas y, un año después, se hizo lo propio con un conjunto escultórico sobre las espátulas en la Loma de Sancti Petri.

 La guinda a esta íntima relación se ha puesto este año, en el que la espátula ha pasado a ser la imagen protagonista del logo turístico de la ciudad, con el lema ‘Chiclana te hace volver’. 

Escenario de supervivencia

El otro hito ornitológico del que está siendo protagonista desde hace unos años Chiclana es la recuperación de una de las aves más carismáticas y protagonistas de la ‘lista negra’ de especies en riesgo de extinción. De hecho, está considerada una de las 10 especies de aves más amenazadas del mundo.

Te hablamos del Ibis Eremita, especie que llegó a desaparecer del continente y que gracias a programas de conservación intensivos impulsados por la Junta y el ZooBotánico de Jerez está recuperándose y, de hecho, cada vez es más habitual ver ejemplares en la costa chiclanera, conileña y vejeriega.

Programas a los que se unen los dedicados a enseñarles a estas aves las rutas migratorias.