El agua, ese elemento sin el que la provincia de Cádiz no sería todo lo espectacular que es, influye en muchas cosas y una de ellas, por raro que te pueda parecer, es en la calidad de la lana de una de nuestras razas ganaderas autóctonas, la oveja Merina Grazalemeña.
Las mantas artesanales y de cama de Grazalema son auténticamente artesanales. De hecho, los flecos de cada una de ellas son anudados a mano uno a uno mediante una técnica que se ha ido transmitiendo de padres a hijos durante generaciones. No encontrarás dos mantas iguales.
Las mantas de Grazalema están confeccionadas de lana y una característica bien conocida de esta materia prima es que encoge cuando se lava con agua caliente. Por ello, se recomienda lavarla en seco o con agua templada y, sobre todo, tenderlas a secar de noche para evitar el sol
Más allá de capítulos tan dramáticos como el escrito estos días por el agua en Grazalema, ésta, su caudal y pureza, ha sido a lo largo de la historia sinónimo de riqueza y progreso para esta bella localidad gaditana.
Mantas de Grazalema, galardonadas este año con la bandera de Andalucía, es un claro ejemplo de la fuerza y el protagonismo de un elemento que, unido a la excelencia de la lana de la Oveja Merina Grazalemeña y el esfuerzo de los grazalemeños, hizo de esta localidad referente nacional del sector textil en el siglo XVIII. Mantas de Grazalema, aún hoy día, es guardián de una tradición y una forma de interpretar el paisaje que lucen con orgullo los grazalemeños.
Aquí, en el corazón del Parque Natural al que da nombre, el agua sí movía ‘molinos’. Molinos (norias de hierro-maquinaria hidráulica) que, entonces, alimentaron telares, ahora centenarios, en los que se confeccionaban piezas, no solo mantas, que ‘alimentaron’ un prestigio que se mantiene vivo siglos después.
Telares, hoy auténticas joyas de este oficio artesanal, que por aquel entonces eran vanguardia en un sector que hizo de Grazalema la capital de la Sierra de Cádiz y una de las ciudades más importantes de la provincia de Cádiz.
No es por muchos conocido que este encantador pueblo de la Sierra de Cádiz, uno de los Más Bonitos de España, llegó a ser conocido como ‘Cádiz El Chico’; sobrenombre que, precisamente, adquirió por la importancia de su textil. Sector del que formaban parte en su proceso (lavado, tinte, abatanado…) cientos de grazalemeños. Rara llegó a ser en su época de oro la familia que no tenía en su casa en su telar o, en su defecto, llevaba la lana a hilar a las fábricas.
Las lluvias, esas que estas últimas semanas han elevado hasta niveles desconocidos e impensables el papel protagonista de Grazalema a nivel nacional en acumulaciones de agua (en torno a 4.473 litros en este año hidrológico), han formado y forman parte de esa ecuación mágica que tiene como resultado las mantas de Grazalema.
Y es que estas precipitaciones eran y son fundamentales para que la excelente lana de la Oveja Merina Grazalemeña mantenga los máximos estándares de calidad. Son lanas más limpias y mejor lavadas que las de otros puntos de España. Según cuentan, esto es fundamental en el rendimiento, ya que esta fórmula de lavado favorece el esquileo y, además, hace que un vellón rinda el 50%
No hay nada que nos emocione más que descubrir, conocer y disfrutar de esos ‘actores’ que hacen de nuestra provincia algo diferente. Y, aquí, en este territorio de roca caliza y verdes prados encontramos uno de ellos, origen del milagro de las mantas y el textil de Grazalema. Hablamos de la Oveja Merina Grazalemeña, registrada en el padrón de Razas Autóctonas de Protección Especial. Conocidas como ‘morachas’, ‘oritas’, ‘caretas’ o ‘zorrunas’ según las distintas mezclas de capas, su rusticidad le ha servido para aclimatarse a este ecosistema de bajas temperaturas e inviernos húmedos. Excelencia de la que participa su leche, con la que se elaboran exquisitos quesos, además de su sabrosa y aromatizada carne.
En un vellón hay en torno a doce categorías de lana, que se obtienen de la barba del animal, hombro, costado (la lana de mejor calidad), collarín, espalda, hombro inferior, vientre, lomo y frente. Esta lana es aprovechable entre un 20 y un 70%, siendo el resto impurezas.
Localizado en la actual fábrica de mantas, cuenta con una espectacular exposición de maquinaria antigua, tanto de hilatura como tejido y acabado de las tradicionales mantas de Grazalema. Exposición que, sin lugar a dudas, es un apasionante viaje en el tiempo para los amantes del textil, la artesanía e intrahistoria de ese lugar con encanto llamado Grazalema.
Aunque con la irrupción de los edredones las mantas han pasado a un segundo plano, estas siguen siendo una de las grandes embajadoras de Grazalema, Cádiz, Andalucía y España, adquiriendo la categoría de ‘pieza artesanal’.
No obstante, Mantas de Grazalema ha sabido diversificarse, realizando bufandas, ponchos, capas, corbatas, gorros, mantas para sofás e, incluso, bolsos de diseño que han logrado hacerse un hueco en el mercado nacional e internacional.