Hijo del último farero de Trafalgar
" El faro me transmitía una sensación de libertad plena”
Pese al paso del tiempo y la distancia, la luz del faro, el de Trafalgar, sigue iluminando sus recuerdos más tempranos, esos que, entonces de forma inconsciente, le tocó escribir en una de las atalayas más bellas del mundo. De estirpe de fareros, Lucas tuvo la suerte, el privilegio, de ser hijo de Luis Cernuda Sainz, el último farero en activo de una de las franjas más soñadas del litoral gaditano; esa que quedó grabada en los libros de historia por una gran batalla naval, la de Trafalgar (octubre de 1805). Allí, asomado al Atlántico, aprendió a amar un entorno que ahora le duele y, también allí, al cobijo de los gruesos muros del faro, heredó de su padre la pasión por la música, a la que hoy se dedica de forma profesional.
Pregunta: ¿Qué sientes cada vez que te reencuentras con el faro? Respuesta: Siento nostalgia, en él viví mi infancia y adolescencia, pero, a su vez, me invade una gran pena. La realidad de su entorno es muy diferente a la que yo recuerdo. Es más, si te digo la verdad, cuando voy a Los Caños de Meca (Lucas reside desde hace unos años en Granada) y veo la transformación que ha sufrido, me cabreo mucho; no lo soporto, no me siento cómodo. Antes había seis casas; hoy, seiscientas. Es un tanto deprimente. P. ¿Cómo fue esa infancia en un lugar tan único? R. Recuerdo que estaba todo el día jugando junto al faro. No teníamos límites para movernos y era un auténtico lujo poder disfrutar de ese entorno tan natural, tan salvaje, tan libre. Estábamos ‘asalvajaos’
P ¿Sentías que vivías en un lugar singular, que, en cierto modo, eras un niño especial? R. No, ni mucho menos. Allí nací y me crié. Para mí, todo era normal. De hecho, para ese niño lo que verdaderamente era especial era vivir en una casa, como la gran mayoría de mis amigos. Evidentemente, con el paso del tiempo me di cuenta de lo privilegiado que era por vivir en un faro y, más aún, en el Cabo de Trafalgar. P. ¿Cómo era vivir anclado al mar, a sus vistas, sonidos…? R. Era impresionante y, sobre todo, tenía una sensación de libertad plena. No obstante, para curiosidad de muchos, he de decir que dentro del faro no se oía el sonido del mar nunca, ni cuando había tormentas. Los muros del faro son de más de un metro de grosor, así que era como estar en un búnker. Una especie de fortín en el que, por otra parte, teníamos que tener encendida la calefacción las 24 horas del día para no pasar frío.
P. Hablemos de tu padre, ¿siempre fue farero? R. Sí, pero no siempre fijo en Trafalgar. Mi padre sacó las oposiciones en 1976 y, primero, estuvo trabajando para cubrir bajas y vacaciones en los faros de Ceuta, Tarifa, Punta Carnero, Chipiona y el propio Trafalgar. Fue en 1986 cuando se estableció de forma definitiva en Trafalgar, en cuyo faro permaneció hasta su jubilación, en 2018. Además del faro de Trafalgar, mi padre se hizo cargo de otros de esta franja litoral (caso de Roche, Sancti Petri o Barbate) no habitados. Además, junto a Juan Martínez, el otro farero, también era responsable de todas las boyas de balizamiento. Aunque pueda parecer un trabajo muy relajado, tenía que estar constantemente pendiente del buen funcionamiento de todos estos elementos de señalización. Nunca olvidaré cuando alguno de ellos fallaba; saltaba una alarma que emitía un ruido infernal, insoportable. P. Además de tu padre, sus dos hermanos también eran fareros. R. Sí, ellos también sacaron las oposiciones y fueron destinados a Punta Carnero, en Algeciras, y Punta Candelaria, en Galicia. Este último, lo tuvo más difícil, ya que estaba más aislado, con la población más cercana a 18 kilómetros.
P. Comentabas que el faro era un búnker, un espacio totalmente insonorizado, algo que, según tengo entendido, te vino de perlas para desarrollar una pasión que heredaste de tu padre y que se ha convertido en tu profesión. R. Así es. Heredé de mi padre la pasión por la música. Recuerdo que, siempre que se lo permitía el trabajo, se ponía a estudiar guitarra, le encantaba. Yo seguí su camino, pero me decanté por la batería. Instrumento que, gracias al faro, podía tocar a cualquier hora del día. Una pasión que comenzó en el faro, se convirtió en afición y, al final, en profesión.
P. ¿Hay alguna anécdota o suceso que recuerdes de una forma especial? R. Sí, pero por lo traumático. P. Cuéntame. R. Es un suceso que está muy alejado de esa aurea bohemia con la que muchas veces se envuelve la vida en un faro. Concretamente, sucedió una noche. Venía de regreso a casa cuando me encontré a un hombre muerto bajo el faro, totalmente estampado en el suelo. Se había metido en el faro por la ventana del baño, había subido hasta arriba y se había precipitado al vacío. Por lo que supimos después, estaba drogado y, seguramente, su intención no era la de tirarse al vacío. Afortunadaente, mi madre estaba en Canarias visitando a la familia y no tuvo que sufrir un episodio que fue muy impactante.
P. Hablando de sucesos, Trafalgar, como gran parte de esta zona de la costa gaditana, ha estado ligada históricamente al narcotráfico y a la entrada de pateras, ¿cómo recuerdas esos tiempos? R. En aquellos años, un día sí y otro también, nos encontrábamos neumáticas y pateras abandonadas en la orilla. Todos éramos conscientes de esa triste realidad y, como también ocurre ahora, llegamos hasta normalizarlo. Recuerdo que mi padre estaba muy preocupado con el tema del narcotráfico y me pedía que me volviese de Los Caños de Meca (entonces los jóvenes nos reuníamos en El Pirata) por la carretera, nunca por la playa, aunque fuese más corto. Tenía mucho miedo de que me pillase de regreso a casa el desembarco de un alijo.
P. ¿Alguna vez pasó por tu cabeza seguir la estela de tu padre y convertirte en farero? R. Yo hubiese querido vivir en el faro de Trafalgar toda mi vida, lo que ocurre es que la profesión se vino abajo. Todo se innovó, se acabaron las oposiciones y, desgraciadamente, aquí no cuenta el linaje (se ríe). Como se suele decir, me quedé con las ganas.
Licenciado en periodismo. Larga experiencia en medios informativos de la provincia de Cádiz. Especializado en temas relacionados con el atún rojo de almadraba